♥ ѕєgυι∂σяєѕ ♥

viernes, 23 de diciembre de 2016

Mi lotería eres tú... Siempre tú.

Sí, otro 22 de diciembre que no me ha tocado El Gordo de la lotería... 
Pero en realidad que me toque la lotería es poder acariciar tus mejillas rojas cada amanecer.
Que me toque la lotería es besar tus labios fríos en las noches que el termómetro marca 0°C, y calentarte un poquito esa máquina a la que llamamos corazón.
Que me toque la lotería es coger tus finas manos entre la inmensa multitud de un día de Navidad.
Que me toque la lotería es poder dormir abrazada a tu pecho cada noche después de hacernos el amor.

Que me toque la lotería es poder mirar tus ojos color miel y sentir que no necesito nada más que esa mirada el resto de mi vida.
Que me toque la lotería es que me despiertes con un "Buenos días enana" aunque sean las 6 a.m.
Que me toque la lotería es que un 25 de mayo de 2009 apareciera en mi vida un hermoso caballero que, a día de hoy, puedo seguir diciendo que es lo mejor que me ha pasado.


Que me toque la lotería es escaparme contigo a cualquier lugar del multiverso, con la certeza de que vamos a ser felices.
Que me toque la lotería es que me abraces tan fuerte, tan fuerte que sienta que vas a hacer pedacitos este pequeño cuerpo; pero a la vez, sentir que te quiero un poquito más cuando siento tu pecho contra el mío.
Que me toque la lotería es poder seguir celebrando cada 22 de Diciembre contigo, cariño.

Tú eres mi lotería, no necesito nada más.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Nada es todo a tu lado

¿Sabes? Me apetece ser feliz, pero ser feliz a tu lado.

Te propongo irnos lejos, olvidarnos de todo lo que nos rodea y sonreír, sonreír juntos.
Bailar en la calle más transitada de la ciudad y no importar si no suena nuestra canción favorita o si hay cientos de miradas sobre nosotros.

Cantar, aunque ambos sepamos que desafinamos y reírnos juntos de ello.
Pasear por aquel precioso parque y aprender juntos a remar la barca. Te prometo que intentaré aprender aunque ya sabes, que a veces puedo ser un poco torpe.
Saltar de la mano las piedras que nos ponga el destino y, confiar en que juntos, se puede lograr cualquier propósito.

Darnos fuerza cuando uno de los dos se derrumbe; en el instante en que sientas que nada tiene sentido te abrazaré tan fuerte que intentaré recomponer cada trocito de tu interior.
Besarte, y no un simple beso que se dan las parejas por rutina, un beso de verdad, en el que te acaricie el alma y no tanto los labios.
Mirarte, mirarte de aquella manera que puedas sentir que eres lo más especial que han visto mis pupilas a lo largo de sus 23 otoños, y que es esa mirada la que quiero seguir viendo cada amanecer.

Dormir abrazada a tu pecho y al despertar sonreír, sin importar lo temprano que hayamos amanecido ni lo que hayamos trasnochado.
Te insinuaré que me acompañes al cine a ver esa peli romántica, ya sabes como soy. A cambio, te prometo una guerra de palomitas.

En las tardes de lluvia te propongo una maratón a tus juegos preferidos y que tú seas mi profesor favorito. Después, pediríamos tu pizza favorita y terminaríamos dormidos en tu sofá.

Sólo si me permites, pondré colores a cada amanecer y llenaré de sueños cada luna de tu cielo.
¿Te atreves?



jueves, 10 de marzo de 2016

Otro día más


Hace tiempo que no veía tu sonrisa y hoy sin más apareciste sin querer...


Y te encontré, en aquella esquina que nos vio ser felices pero todo era diferente. 

Tus ojos ya no miraban los míos.
Mi mano ya no iba de la tuya.
Tan cerca y a la vez tan lejos.
Unos metros y años luz de distancia.
Una sonrisa, una mirada... y sonreírte sin que me veas.

Alejarme.
Alejarte.

jueves, 18 de febrero de 2016

Alojarme en un resquicio del tiempo perenne en la memoria

El invierno llegó a mi piel muchos días antes de que las hojas empezaran a vestir el suelo de los parques y de las avenidas de mi pueblo.
Llegó cuando aún los rayos de sol quemaban mi piel a las cuatro de la tarde y  el sol cegaba a las diez de la noche.
Sentí como el vello se encrespaba, a la misma vez que mi corazón quedaba reducido a un puñado de cenizas. Me pasé noche tras noche recapacitando sobre aquel día, un momento, un instante simplemente hizo que se volcara mi vida.
¿Cómo pudo suceder?
Pasaron meses, llegaron los vientos, las lluvias, llegó la Navidad, la nostalgia, tu día, mi día... Cambiamos de año y ello conllevó cambiar de vida, cambiarme a mi misma.
Me autoexigí cambiar el concepto que mi mente había construido a lo largo de años,  me dispuse a mirar al frente con la misma seguridad que me otorgaste un día de mayo.
Y mírame, sigo en el mismo lugar que esa noche de agosto.
Con el paso de los meses comprendí lo qje había sucedido, que el frío que sentí en mi piel es el mismo que se ha quedado alojado en mi corazón.

 
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