♥ ѕєgυι∂σяєѕ ♥

domingo, 26 de enero de 2014

Las rubias sí somos tontas

El otro día me dijeron que porqué no escribía ya, que antes plasmaba todo lo que sentía, todo lo que se cruzaba por esta pequeña mente. 
Dejé de hacerlo porque me faltaron razones por las que seguir escribiendo, porque sin él no era lo mismo, o quizás porque era demasiada tristeza y no quería recordarla a cada palabra que viera en la pantalla.
Pero es así, el dolor nos hace más fuertes y aquí estoy, quizás aún me falte esa pequeña valentía para decir "vete, yo logré estar bien una vez sin ti" pero será que los recuerdos, la pasión, su sonrisa, sus besos y todo lo que he sentido (y siento) puede con la razón de esta pequeña loca.
Y así es siempre, el mismo cuento sin fin, las mismas noches cubiertas de lágrimas, pero de diferente manera, si lloro sé que podría evitarlo, pero así somos los humanos masoquistas. Dejamos pasar a la persona que nos ama, que nos cuida a cada anochecer y al despertar aún sigue ahí, en tus brazos, no ha escapado como vulgar prostituta al acabar su trabajo, sigue a centímetros de tus labios; y lo más importante, vino para quedarse para siempre.
Eso es lo bonito, encontrar a alguien que no tenga miedo de apostar todas las fichas a una sola carta: a ti. Y darlo todo, hacer mil locuras por una caricia traviesa, por ese beso en la esquina de su casa o por que te coja a cuestas como una niña pequeña y reír, reí y reír, ser felices sin mirar a otro lado, apostar y ganar. Eso es el amor.

Sé que quizás yo aposté más de lo que tenía a la carta equivocada, me dejé llevar por este pequeño órgano que no entiende mucho todavía (el corazón dicen que se llaman) y perdí, perdí hasta lo que estaba construyendo y la que más perdí fui yo. Quise ver a trasluz de una ventana que era opaca, que no se veía nada más que un cristal... Y yo, cabezota, forcé la vista y allí a lo lejos, veía un camino contigo y conmigo... pero una vez más mis sentidos me jugaron una mala pasada. NO estábamos tú y yo... tú ibas por un camino y yo por una carretera secundaria, no nos vemos, no nos cruzamos. 
Son dos vidas distintas en un mismo pueblo.
Es ese "adiós" frío que antes era un apasionado beso.
Es esa mirada furtiva que antes significaban el comienzo de todo, y no el fin.
Es esa mano que agarra otra, y no sujeta la mía ya.
Es esa sonrisa que cada anochecer que me regalabas, compartíamos.

Supongo que mi vida siempre ha sido un error, y no le echo la culpa a nadie. Soy rubia, será que eso de "las rubias son tontas" va a tener más razón que nunca; y es que fueron miles de veces las que me creí esas palabras, las que confíe en esa sonrisa de niño bueno - a veces travieso, y eso me encantaba- será que lo perfecto solo dura lo escrito, y por mucho que queramos alargarlo no va a funcionar.



A lo mejor, un día de verano me vuelves a llamar, y yo como tonta iré.
O quizás no, a lo mejor para esa fecha soy más valiente y te digo "no, soy feliz sin ti" y entonces le habré dado la lección que el me viene dando desde hace... años: no me necesita para ser feliz, y será cuando me eche de menos que quizás yo le daba esa vitalidad de un niño cuando jugábamos... O cuando hacíamos el amor, bueno, echábamos un polvo, como decía él.

Por cierto, no tengas miedo de demostrarle cariño a la próxima, todo el mundo puede hacernos daño en medida de lo que cabe, pero a veces hay que apostar, o simplemente hacer feliz a la otra persona. A mi siempre me has racionado los besos y caricias, cuando veías que me habías dado más de la cuenta parabas, y hasta pasado días o semanas no volvías, no fuera a acostumbrarme -ay cariño, cuando se quiere de verdad no importa el poco cariño que me des, siempre lo iba a recibir con una sonrisa, y quizás algún enfado tonto por no verme en tantos días, pero ya sabes se me pasaba con un par de palabras tontas y caricias, ¡qué débil!-
Tengo en la parte izquierda de mi tórax una espina clavada, algo que nunca te dije, aunque no lo creas cada vez que me enfadaba hacia fuerza para no soltar a voces todo lo que pensaba, y supongo que ha llegado la hora de decírtelo -aunque sea por aquí y no lo vayas a leer-. Apostaste demasiado por alguien que no daba nada por ti y fallaste con la poca apuesta que hiciste por una chica que te hubiera bajado las estrellas con tal de verte sonreír, y claro, luego le venías triste... y ella, muy a su pesar, te consolaba por el daño de otra. Ya hay que ser tonta para recaer.

Cariño, si hubieras querido te hubiera hecho muy feliz. Cada 14 de febrero te hubiera regalado un día inolvidable, lleno de sorpresas y juegos -teniendo en cuenta que cada día iba a ser especial-, no te iba a faltar ese "buenos días cariño mio"seguido de ese beso mañanero. Te hubiera mimado como un niño chico, con chocolates y dulces, que se que te encantan estos últimos. Cada amanecer no me hubiera puesto ese precioso vestido que me habrías arrancado con los dientes la noche antes, no, hubiera cogido tu camisa, sí, esa de rayas que sabes que me encanta y me la hubiera puesto para ir a la cocina y traerte el desayuno. Ya sabes que siempre te dije que no tiene porqué ser el hombre el que invite y le prepare sorpresas a la mujer, nosotras también nos gustar sorprenderos y mimaros -qué bonito hubiera sido eso de amanecer contigo cada día y regalarnos el sol de cada despertar-. Comeríamos fuera de casa en las fechas especiales -tu cumpleaños, el mío, el día que nos conocimos, cuando todo empezó, ese primer beso... vale para mi todos son fechas especiales, pero por favor, en ese caso, déjame vivir con esa ilusión, sabes que siempre me encantó recordar los primeros momentos- Y después de comernos un McFlurry nos iríamos a casa a cenar(nos) y de postre te devoraría, llámame loca si quieres, pero es así. Sería el día perfecto -contigo- pero supongo que lo tendré que hacer realidad en otros brazos y ponerle el mismo empeño e ilusión -cosa que no le aseguro a nadie-

Perdona por no decirte todo esto mirándote a los ojos, pero ya me conoces, soy de lágrima fácil, y las despedidas me cuestan mucho -y más si eres tú el que viene a despedirse de mí- y más si lo haces poco a poco, cada día una palabra menos, cada día te voy quitando besos y abrazos y así hasta que un día abras los ojos y veas que no queda nada. Sí, eso haces conmigo...

De todo esto saqué una conclusión:
    - Me voy a teñir de morena, así cuando vengas de nuevo con esa sonrisa que me enamora podré decirte "ya no soy la misma de antes, ahora soy mejor".

3 Sueños por cumplir:

andrea ordas dijo...

Dejo aquí una pequeña huellita, que no servirá para mucho pero igual nos marca un nuevo camino a las rubias tontas. Te acabo de descubrir gracias a un grande con Salem, espero que sigas así, siendo tan tonta... Igual no nos sienta tan mal. Un besazo!

María Macías dijo...

Quizás mucho del dolor y de las lágrimas se alejen volviendo a escribir, porque escribir nos hace sentir mucho más fuertes.

Esto de querer nos vuelve tontos a todos.

Mucho ánimo y nunca dejes de escribir corazón.
Un beso enorme!

Cé. dijo...

Escribe cuando lo necesites, y deja de hacerlo cuando lo necesites. Pero nunca te sientas tonta por sentir.
Un beso, rubia.

 
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