♥ ѕєgυι∂σяєѕ ♥

domingo, 28 de septiembre de 2014

El mundo sonreirá al vernos

Fíjate si te querré que a cada segundo que el reloj marca, me acuerdo de tantos besos que compartimos, de otros muchos que dejamos en el aire.
Qué fácil aquellos que comentan que me olvide de tus caricias, de esas noches en las que fui más tuya que mía. Pretenden que olvide esos pedacitos de tiempo en los que me subías al cielo con solo una mirada, ingenuos de ellos.
Si supieran que desde hace años vivo por y para ti, pero nunca entenderán eso de amar a ciegas, sobre todas las cosas, amar con el corazón pero ya sabes cariño, es la sociedad que no comprende que yo te pueda amar, pero es así.
Te confieso, que sueño con dormir abrazada a tu pecho y despertarme despelujada a tu lado y mirarte y sonreír, sonreír de felicidad de tenerte ahí, conmigo, en ese pequeño pero a la vez tan grande, resquicio de tiempo.
Ojalá mi niño algún día abras los ojos y veas, y me veas a mí, como aquella pequeña niña que quiso quererte lo mejor que pudo contra viento y marea, como hoy, o quizás como mañana, maldita lluvia... Ojalá y me veas como esa chica que te quiso frente a todos, y tú... Bueno, tú siempre fuiste especial, y me encantaste así, a tu manera, con tus más y tus menos. Lo malo de lo nuestro es que eran más menos que más y aún así me veía a cada atardecer luchando por robarte un pedazo de tiempo que agarrabas con todas tus fuerzas por miedo a que te quisiera más... Ais cariño, no te puedo querer más, pero eso no lo sabes por miedo, quizás, no lo sé. Si fueras valiente y me dejaras demostrarte todas esas tardes de risas que podemos compartir, todas esas noches de pelearnos como dos niños pequeños, de morderte el brazo para que me sueltes... ¿Recuerdas?
Hoy pido por ti y por mi, por nosotros... Por todas esas estrellas fugaces que huían de mí porque siempre pedía por ti y por mí y se habían cansado de tanta tontería, supongo que no les gustaba que deseara cosas imposibles pero lo imposible se hace de querer, y tú te hiciste de querer al intentar que me alejara de ti en esas noches de tormenta en nuestro interior.


       - Agárrate fuerte porque vienen días de tormenta y de lluvia pero yo tengo el paraguas más resistente contra miedos y verdades, contra el mundo que se quiera poner en contra... Y así solo nos empaparemos de miles de besos y nuevos recuerdos, de esos que buscamos en el baúl años después, de esos cariño.
Así que, abrázate a mí y no me sueltes, prometo llenarte de todo eso que alguna vez deseaste, y no te preocupes que el mundo sonreirá al vernos.

domingo, 10 de agosto de 2014

Playa desierta en tí. En mí.

- Qué bonita es la vida a tu lado.

 Tocando la arena con las puntas de los dedos, escurriéndome en tu regazo como si el sol nunca se fuera a poner. Así, vivir, pegada a ti, a tu locura, a tu insensatez, a tu gracia y tu risa. Vivir amarrada al sinvivir de dónde estarás y luego sonreír al verte aparecer, con esa mirada de la que me enamoré un mayo cualquiera.

Ver que los días pasan, que pasan a tu lado, que vamos superando obstáculos del destino... Si ya sabíamos que nada era fácil, por eso seguimos luchando (o al menos yo). Luchando con algo que no quiero verle el fin, algo así como el mar, como ese precioso dicho, y tan real... "como el mar, que ves el principio pero no el final". 

 Ais, mar mio... Qué de secretos te habrás llevado a tu más íntimo fondo, cuántas lágrimas saladas habrás tenido que tragar, cuántas alianzas despechadas corriendo y huyendo de sus dueños... Cuántas cartas sin remitente fijo, cuántas sonrisas escurridizas, cuánto amor habrás visto emerger de lo más éfimero... 
Tú, querido, mar mío, de todos, que me viste amar, ser feliz, reír, correr... Me viste despreocuparme de la vida y por un instante ser feliz, de su mano. Contra las olas, teniendo frío y a los pocos minutos calor, e ir corriendo a adentrarme en el mar, pero a su lado no tenía miedo, sabía que él estaba ahí, jugando con las olas, divirtiéndose como aquel niño de 5 años que hacía un enorme castillo de arena. Así de feliz e inocente.

Y las noches por la arena... Con el ruido de las olas de fondo, no se veían pero sabíamos que ahí estaban, una luna, miles de estrellas y tú y yo, no necesitábamos nada más. 
Una copa. Un helado. Una sonrisa. Un beso. 
Y un te quiero susurrado al viento que precedía un día soleado... 

Amanecer en ti. Caminar viendo como el sol sale detrás de aquellas pequeñas montañas. 
Esos ancianos paseando a sus perros. 
Esas gaviotas sintiéndose dueñas de su playa. 
Y un desayuno con diamantes. Bueno, cambiemos los diamantes por una rosa y un te quiero a medio vestir. 


Cambiemos el mundo por algo bonito como lo nuestro... 
Y eterno, cariño. Y eterno.

lunes, 2 de junio de 2014

Como una hoja en otoño, asi me siento

Débil. Tan débil como una hoja que sabe que va a caer al llegar el otoño, que va a ser pisoteada por cientos de pies.
Débil e insegura. Ahora mis pasos ya no resuenan con esos tacones tan altos que me ponía... Ya no. Ahora nadie los siente, aunque me los ponga e intente que hasta el cielo se estremezca con mis pasos, ahora se ríen de mi las nubes.
Tan falta de ti que me siento vacía, que mi sonrisa ya no es sonrisa si no eres tú quien la cuida y la guarda. Tú, el que me sacaba esa pequeña felicidad que guardaba en mi interior. Me quitaste esas infinitas ganas por vivir... o mejor dicho, por ser feliz. Me enseñaste a vivir preocupada, insegura, con los ojos llenos de lágrimas (como ahora).
Eras lo más bonito que había encontrado (por fuera y por dentro) con esa cara dd inocencia que siempre te ha caracterizado, con esa felicidad siempre presente en ti... Maldito mundo, como cambia la vida.
Mírame, ahora soy yo la que está rota, la que ya no puede más. Me caes y me levanto sola... Pero tantas veces y tan seguidas... Me estoy quedando sin fuerza, sin fuerzas para vivir. Me robaste mi ilusión por despertarme cada día, ahora te veo y lloro, temo a que una nueva pisada me caiga... No sé cuanto más aguantaré, los segundos se hacen eternos, vivo al filo de ti pero mirando de reojo por si vuelvo a caer que no duela tanto sobre las piedras. ¿No te has dado cuenta? Quizás deberías mirar más a tu lado derecho y verías que esta cara de felicidad llora mucho más a menudo de lo que tú piensas, que mi cuerpo tiembla cuando me tocas y yo... yo me vuelvo tan pequeña.
Gritos. Eso se escucha a lo lejos dice la gente. Gritos que solo desahogan la importencia que siente mi corazón.
Impotencia, dolor, desilusión.
Tonta de mí por creer ciegamente en tu mirada dulce... claro, el cielo a veces engaña, ¡y cómo engaña!
Lo has logrado cariño, me has tirado al suelo y no conforme, me has pisoteado...
Y otra vez... y otra... por si acaso, otra más.
Así eres tú.
Aguanta aguanta dice mi corazón... pero shhh la mente dice que pare, que sus mentiras cada día serán más grandes... Que me vaya, que no sufra, que hace años se lo prometí.
Cabecita loca, tienes razón, las promesas no están para romperlas, pero supongo que volví a equivocarme, como todo ser humano, que el corazón no entiende de razones.
Yo, que me creía tan dura y segura de mí misma y mírame ahora... con la cabeza baja y con el rímel corrido. De princesa, como solías llamarme, no queda nada.
Has acabado con las poquitas ganas que me quedaban por ser feliz, sí, me has pagado caro todos mis errores.
Maldita ilusa por confiar en ti, en esos "te amo" dichos con boca de lobo. Por tantos regalos, que a saber a cuento de qué venían...
Siempre te dije que prefería estar bien a recibir un regalo caro, que me encantaba pero solo pedía un abrazo que saliera de ti, un beso sin tener que pedírtelo, un "qué guapa estás" aún quedando enfadados para aplacar la situación.
De ilusiones se vive y supongo que todo este tiempo vivi de eso, de pequeñas ilusiones que mi mente creó a partir de esa imagen idealizada que tenía de ti.
Gracias por todo... y sobretodo por tirarme al suelo y no ayudarme ni a levantarme.
Gracias por reírte en mi cara una y otra vez y aún seguir creyéndote.
Gracias por tantos regalos y tantas cenas que no reflejaban tu otro ser.
Gracias por mirar a todas menos a la que llevas al lado.
Gracias por hacer que cada vez me quiera menos.
Gracias por cuidarme cuando estaba enferma.
Gracias por consolarme cuando eran otros los que me dañaban.
Gracias por hacerme cosquillas cuando estaba triste y así riera.
Gracias por quererme (supongo que en algún momento fue verdad).
Mírame, no puedo dejar que te vayas después de todo. Tanta fuerza y valentía que creía tener se ha ido con el frío de enero y solo ha dejado esto que hoy queda de mí.
Te pediría mil momentos más (sonriendo juntos) pero me volviste más insegura de mí misma (y mira que ya lo era) ahora temo por salir a un sitio público de tu mano, temo los momentos que no estás conmigo...
Y me derrumbo cada vez que lo pienso.
¡Ah! Y sí, lo que recorre mi mejilla es una lágrima.

lunes, 31 de marzo de 2014

Reflexiones de madrugada

¿Sabéis de estas veces que sales y no te apetece nada? De estas veces que piensas para qué te has arreglado tanto si nadie te va a mirar ( o mejor dicho, nadie que te interesa). 
Esos momentos en los que se te viene la brillante idea a la mente de no haber salido (o al menos no con esa compañía) supongo que de vez en cuando, es mejor quedarse en la cama a dormir que salir de fiesta y regresar llorando. Eso no.
No sé que esperaba de mí, o de ellos. Quizás que me alegraran el día o la mierda de semana que llevo, o todo el mes, pero nada... Al contrario, han logrado sacar todo lo que llevaba dentro. Será que debo hablar más de lo que siente esa maquinita de dentro, sí, el corazón.
Hace demasiado que ya no les aburro con mis historias, ¿para qué? Si nada tiene solución. Que si no te ha querido en estos años, ahora ¿por qué ha de hacerlo? Y claro, siempre la misma conversación cansa, y yo, no quiero cansar a nadie.

Ya hace tiempo que no veo lógica a eso de "ponerme guapa", ¿para qué? Si esa persona para la que yo intentaba ponerme siempre lo más guapa posible no me va a ver. A mi no me importa las demás personas, me da igual que el típico chico de turno se me quede mirando la minifalda al pasar, me da igual. No soy un trozo de carne y ese "que simpática eres" sin haber cruzado una palabra conmigo suena muy poco fiable, chico. Yo no quiero eso.

Una sonrisa y un vestido lo puede llevar cualquiera pero lo que yo quiero es que alguien se fije en lo que llevo en mi interior. Que las noches son muy largas sin nadie que te abrace, cariño... y si te dijera todos los sábados que pasé con una misma copa toda la noche pensando en ti no te lo creerías. Supongo que me creía más fuerte pero sigo siendo igual de débil que aquella primera vez que decidiste alejarte de mí. 
Intenté pensar en mil cosas que no tuvieran ninguna relación contigo, salí, reí e incluso me olvidé por un momento de que no sabía que había sido de ti, pero los días son muy largos y las amigas vuelven a casa y yo... yo también.





Poco me importa que el listo de turno me envíe cualquier chorrada, es para decirle: "si no te contesté a los otros 5 mensajes anteriores, ¿por qué crees que a este sí?" Y terminar con un SUBNORMAL. Porque sí, porque cansa y me enfada... y más si veo que ya no te tengo para abrazarte, aunque sea unas horas cada no sé cuanto.
Poco me importa que me puedan ver con cualquier amigo, me importa poco hasta nada. Esta sociedad se está convirtiendo en basura, por desgracia, y yo, a día de hoy tengo amigos que son eso, amigos. Y a veces viene bien que ellos también te apoyen... así me siento un poco mejor. Saber que un chico está ahí y no porque quiera conseguir algo de ti, sino porque le importas... Aunque con el tiempo te das cuenta que todo el mundo te falla... Por eso ya las cosas que duelen me las guardo... A nadie le agrada escuchar las penas de los demás, alegrías es lo que les gusta escuchar y yo últimamente no tengo de eso.

Intenté hacer algo diferente, pero nada, termina un fin de semana catastrófico, al menos para mí. 

Lo que me alegra pensar es que en unos meses conoceré otro mundo, y me da fuerzas para sonreír. Pero claro, me alejaré de muchas personas y es lo que más me duele y peor llevo...


¿Alguien me devuelve mi sonrisa? Toc toc, te la has llevado amor... esta noche más que nunca te echo de menos. Supongo que el pensar nunca me vino bien, lo sabes.

Son las 05:54 y yo como tonta en la cama, con el móvil y con lágrimas en los ojos... debo de estar preciosa.

Te necesito.

A ti.

domingo, 16 de marzo de 2014

Incomparable

¿Sabéis? El amor es ese sentimiento que no puedes controlar, que llega sin avisar y se instala en ti cuál vagabundo en un cajero.
Se instala para quedarse por un tiempo indefinido que desconocemos, aunque intentemos ver más allá, donde relucen las estrellas, nunca conseguiremos adivinar por cuánto será su estancia.

Y claro, llegan las sonrisas, los abrazos, un "ven, que tengo ganas de ti", los mordiscos en el labio, los besos que empiezan en el cuello y bajan hasta el ombligo... Y allí, ya no puedes frenar a esa pequeña máquina que late dentro de nosotros: el corazón.


Y hoy, siento que dentro de mí algo late muy fuerte, es algo incontrolable, como esa sed que sentimos en pleno mes de agosto a 40º; hoy siento que te quiero como ese mes de abril en el que dimos rienda suelta al destino y míranos hoy... felices, felices como cuando éramos pequeños, o incluso más.


Eres increíble, tanto que no existe comparación posible contigo.




domingo, 26 de enero de 2014

Las rubias sí somos tontas

El otro día me dijeron que porqué no escribía ya, que antes plasmaba todo lo que sentía, todo lo que se cruzaba por esta pequeña mente. 
Dejé de hacerlo porque me faltaron razones por las que seguir escribiendo, porque sin él no era lo mismo, o quizás porque era demasiada tristeza y no quería recordarla a cada palabra que viera en la pantalla.
Pero es así, el dolor nos hace más fuertes y aquí estoy, quizás aún me falte esa pequeña valentía para decir "vete, yo logré estar bien una vez sin ti" pero será que los recuerdos, la pasión, su sonrisa, sus besos y todo lo que he sentido (y siento) puede con la razón de esta pequeña loca.
Y así es siempre, el mismo cuento sin fin, las mismas noches cubiertas de lágrimas, pero de diferente manera, si lloro sé que podría evitarlo, pero así somos los humanos masoquistas. Dejamos pasar a la persona que nos ama, que nos cuida a cada anochecer y al despertar aún sigue ahí, en tus brazos, no ha escapado como vulgar prostituta al acabar su trabajo, sigue a centímetros de tus labios; y lo más importante, vino para quedarse para siempre.
Eso es lo bonito, encontrar a alguien que no tenga miedo de apostar todas las fichas a una sola carta: a ti. Y darlo todo, hacer mil locuras por una caricia traviesa, por ese beso en la esquina de su casa o por que te coja a cuestas como una niña pequeña y reír, reí y reír, ser felices sin mirar a otro lado, apostar y ganar. Eso es el amor.

Sé que quizás yo aposté más de lo que tenía a la carta equivocada, me dejé llevar por este pequeño órgano que no entiende mucho todavía (el corazón dicen que se llaman) y perdí, perdí hasta lo que estaba construyendo y la que más perdí fui yo. Quise ver a trasluz de una ventana que era opaca, que no se veía nada más que un cristal... Y yo, cabezota, forcé la vista y allí a lo lejos, veía un camino contigo y conmigo... pero una vez más mis sentidos me jugaron una mala pasada. NO estábamos tú y yo... tú ibas por un camino y yo por una carretera secundaria, no nos vemos, no nos cruzamos. 
Son dos vidas distintas en un mismo pueblo.
Es ese "adiós" frío que antes era un apasionado beso.
Es esa mirada furtiva que antes significaban el comienzo de todo, y no el fin.
Es esa mano que agarra otra, y no sujeta la mía ya.
Es esa sonrisa que cada anochecer que me regalabas, compartíamos.

Supongo que mi vida siempre ha sido un error, y no le echo la culpa a nadie. Soy rubia, será que eso de "las rubias son tontas" va a tener más razón que nunca; y es que fueron miles de veces las que me creí esas palabras, las que confíe en esa sonrisa de niño bueno - a veces travieso, y eso me encantaba- será que lo perfecto solo dura lo escrito, y por mucho que queramos alargarlo no va a funcionar.



A lo mejor, un día de verano me vuelves a llamar, y yo como tonta iré.
O quizás no, a lo mejor para esa fecha soy más valiente y te digo "no, soy feliz sin ti" y entonces le habré dado la lección que el me viene dando desde hace... años: no me necesita para ser feliz, y será cuando me eche de menos que quizás yo le daba esa vitalidad de un niño cuando jugábamos... O cuando hacíamos el amor, bueno, echábamos un polvo, como decía él.

Por cierto, no tengas miedo de demostrarle cariño a la próxima, todo el mundo puede hacernos daño en medida de lo que cabe, pero a veces hay que apostar, o simplemente hacer feliz a la otra persona. A mi siempre me has racionado los besos y caricias, cuando veías que me habías dado más de la cuenta parabas, y hasta pasado días o semanas no volvías, no fuera a acostumbrarme -ay cariño, cuando se quiere de verdad no importa el poco cariño que me des, siempre lo iba a recibir con una sonrisa, y quizás algún enfado tonto por no verme en tantos días, pero ya sabes se me pasaba con un par de palabras tontas y caricias, ¡qué débil!-
Tengo en la parte izquierda de mi tórax una espina clavada, algo que nunca te dije, aunque no lo creas cada vez que me enfadaba hacia fuerza para no soltar a voces todo lo que pensaba, y supongo que ha llegado la hora de decírtelo -aunque sea por aquí y no lo vayas a leer-. Apostaste demasiado por alguien que no daba nada por ti y fallaste con la poca apuesta que hiciste por una chica que te hubiera bajado las estrellas con tal de verte sonreír, y claro, luego le venías triste... y ella, muy a su pesar, te consolaba por el daño de otra. Ya hay que ser tonta para recaer.

Cariño, si hubieras querido te hubiera hecho muy feliz. Cada 14 de febrero te hubiera regalado un día inolvidable, lleno de sorpresas y juegos -teniendo en cuenta que cada día iba a ser especial-, no te iba a faltar ese "buenos días cariño mio"seguido de ese beso mañanero. Te hubiera mimado como un niño chico, con chocolates y dulces, que se que te encantan estos últimos. Cada amanecer no me hubiera puesto ese precioso vestido que me habrías arrancado con los dientes la noche antes, no, hubiera cogido tu camisa, sí, esa de rayas que sabes que me encanta y me la hubiera puesto para ir a la cocina y traerte el desayuno. Ya sabes que siempre te dije que no tiene porqué ser el hombre el que invite y le prepare sorpresas a la mujer, nosotras también nos gustar sorprenderos y mimaros -qué bonito hubiera sido eso de amanecer contigo cada día y regalarnos el sol de cada despertar-. Comeríamos fuera de casa en las fechas especiales -tu cumpleaños, el mío, el día que nos conocimos, cuando todo empezó, ese primer beso... vale para mi todos son fechas especiales, pero por favor, en ese caso, déjame vivir con esa ilusión, sabes que siempre me encantó recordar los primeros momentos- Y después de comernos un McFlurry nos iríamos a casa a cenar(nos) y de postre te devoraría, llámame loca si quieres, pero es así. Sería el día perfecto -contigo- pero supongo que lo tendré que hacer realidad en otros brazos y ponerle el mismo empeño e ilusión -cosa que no le aseguro a nadie-

Perdona por no decirte todo esto mirándote a los ojos, pero ya me conoces, soy de lágrima fácil, y las despedidas me cuestan mucho -y más si eres tú el que viene a despedirse de mí- y más si lo haces poco a poco, cada día una palabra menos, cada día te voy quitando besos y abrazos y así hasta que un día abras los ojos y veas que no queda nada. Sí, eso haces conmigo...

De todo esto saqué una conclusión:
    - Me voy a teñir de morena, así cuando vengas de nuevo con esa sonrisa que me enamora podré decirte "ya no soy la misma de antes, ahora soy mejor".

lunes, 13 de enero de 2014

Crecer es despedirse

Hoy leí algo que me hizo reflexionar...
Porque será verdad que crecer es aprender a despedirse.

"Crecer es aprender a despedirse.Ése, como digo, fue mi primer drama, y creo que nos pasa a todos. El día que te das cuenta de que crecer va a significar despedirse de personas, situaciones, emociones, memorias, ilusiones e incluso amigos que se supone iban a ser para toda la vida. El día que ves que crecer significa conocer cada día más gente que ya murió. El día que te das cuenta de que hoy te despides mejor que hace un año. Que ya no te sorprende que la gente desaparezca de tu vida. Ese día estás aprendiendo a decir adiós, ese día estás creciendo."



jueves, 9 de enero de 2014

Contarte que soy feliz

Hace mucho que no me paso por aquí a escribir. No es que me haya olvidado, muchos días tenía ganas de entrar y dejar todos mis sentimientos volar...pero no. 
Aquí estoy, quizás más feliz que la última vez que dejé unas letritas por este espacio, no sé.
Ha empezado un nuevo año, a su lado, las sonrisas me acompañan a diario y eso es algo que echaba de menos en mi pasado. No quiere decir que alguna noche oscura las lágrimas nublen mi vista, pero es lo de menos.
En este 2014 solo pido que sigas a mi lado, que no abandones este viaje y me dejes sola, ya sabes que necesito tus besos para sobrevivir. Y que me hagas el amor a medianoche.
Sí, me encanta invertir mi tiempo en contarte tonterías o en morderte cualquier parte de tu carita. Esos besos con muerdo que me sacan de quicio cuando me los regalas... O como cuando me empiezas a besar mi cuello y te digo "shh, por ahí no vayas..." y tú sigues porque sabes que es mi debilidad. Al igual que tú.


Déjame quererte un poco y sabrás que la felicidad está más cerca de lo que imaginas. Que las madrugadas pueden ser menos amargas si las pasas a mi espalda.
Déjame contarte porque sigo aquí, a tu lado. Decirte entre caricias que son tus manos las únicas que quiero que recorran cada mañana mi cuerpo, hasta perdernos. 
Confesarte que mi ropa interior queda mejor cuando eres tú el que me la quita.
Déjame seguir formando parte de ti.

 
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