♥ ѕєgυι∂σяєѕ ♥

lunes, 27 de febrero de 2012

Enseñar a mi corazón a olvidarte.

Lo recordé como si nada hubiera pasado, como si todo siguiera igual que aquel 18. Lo recordé a mi lado, de mi mano, riendo, jugando, besándonos. Estábamos ahí, aún cuando el tiempo no era nuestro enemigo, cuando los celos se escribían en un cuaderno y los quemaba con su mechero. Aún ahí cuando despertaba cada mañana sin miedo, sin inseguridad, sólo con una felicidad que olvidé a día de hoy.
Recordé como era el tacto de sus manos por mi piel, su risa, su mirada... Le recordé como tantas veces lo tuve a mi lado, me arrepentí de los besos que perdí, que no le di, que pude haberle robado. Me arrepentí de las horas muertas que pude gastar en recorrer su espalda con mi dedo índice.
De lo que no me arrepentí al recordar fue de gastar en él cada segundo de mi vida, de invertir mi tiempo en soñarle, en desearle y quererle un poco más a cada segundo que pasaba.
Escuché en mi interior una voz que me decía que no mirara atrás, que mirara hacia delante todo lo que la vida me deparaba. Me decía que había infinitas sonrisas esperándome pero que si yo no salía a buscarlas nunca las encontraría; me susurraba que luchara, que la guerra puede estar perdida, que la batalla que algún día gané está intacta en un diario imaginario dentro de mi ser. Que hay muchas guerras por las que luchar, me susurra que no me rinda, que fui fuerte durante años y que, ahora es cuando más debo serlo.
Me pide que mire a mi alrededor, a ellas, las que nunca me abandonan, las que ríen, las que me apoyan, esas que me dan la fuerza para seguir, para reír en la cara del enemigo. Sí, por ellas, aunque sea por ellas debo no derramar lágrimas en la soledad, no les gustaría saber que aún, hoy, lloré por su ausencia, por desearle a mi vera una vez más.

No quiero seguir escribiendo sobre él, sobre el que un día me enamoró sin saberlo, sobre ti, querido. Quisiera poder decirte que soy feliz como refleja cada fotografía, que las fotografías no mienten... Pero son imágenes, simplemente. Si pudieras leerme entenderías que no te guardo rencor, que en este corazón hay más amor para ti que para nadie... Y así, entre copas decirte que cada noche te invento en mis sueños y creo que te tengo, pero no me digas que estoy loca por no aprender, por ser una tonta testaruda, pero mi corazón no decide a quien querer...
¿Sabes, cariño? Ojalá que el tiempo haga en ti lo que yo no pude hacerte: FELIZ. Que aquella persona que has elegido para compartir cada momento sepa cuidarte como yo quise hacerlo.
Dicen que fui tonta al quererte, pero yo no pienso igual, fui valiente al luchar por algo que quizás estaba perdido de antemano. Y por último quisiera pedir un deseo a mi corazón:
Querido corazón, no puedo pedirte que borres al que te ha enseñado a amar, deja los buenos recuerdos en ese baúl para que cuando lo abra pueda sonreír al ver lo feliz que fui; sólo te pido que hagas un hueco para aquel que me quiere. Enséñame a amar de nuevo, enséñame que la palabra "confianza" existe.
Y olvidar, y olvidarte... Parece imposible.

domingo, 26 de febrero de 2012

Por siempre

Todos lo saben, ella será siempre de él.

martes, 21 de febrero de 2012

Tan fugaz como una estrella


Aunque ya no puedas leerme, aunque me echaste de tu vida, aunque has empezado a construir una nueva vida al lado de otra persona... A pesar del daño, del rencor, a pesar de todo lo malo que ha quedado entre nosotros, a pesar del abismo que hay ahora entre tú y yo. A pesar de la falta de sinceridad que alguna vez nos faltó, a pesar de él y de ella, a pesar del tiempo que empuja nuestro nuevo camino, a pesar de que el sol cada mañana parezca relucir más que nunca... A pesar de tanto y tan poco no dejo de recordarte, vienen recuerdos, sueños que tenía por cumplir junto a ti, esperanzas de algo que nunca existió. Arrojaste todo lo que tenía en mis manos y ahora cuando las miro noto que me falta algo, quiero hacerme creer que estás lejos de mi corazón pero no puedo engañarme, te añoro. Añoro esos abrazos, tus besos, nuestros enfados, nuestras fotos, nuestras noches. Echo de menos buscarte para ver si estás para hablarte aún sin querer, te busco sin acordarme de que no puedo verte, ni hablarte, ni saber nada de ti. Desapareciste de mi vida, como un fantasma, como si nunca hubieras existido para mí.
Tan rápido como una estrella fugaz. Te fuiste tal y como viniste.
Y así van pasando los días intentando querer como te quiero a ti a alguien que ha sabido darme lo que hubiera deseado que me dieras tú, pequeños detalles que me ganan el corazón. Cada noche me duermo pensando que sí, que lo llegaré a amar con la misma intensidad con la que un día te llegué a amar a ti, me hago creer que daré todo por un segundo a su lado... Intento, pero el corazón no lo dicta, me pide que te eche de mi corazón para que otro lo pueda ocupar, me lo pide a gritos y yo... Yo no quiero oírlo.

sábado, 18 de febrero de 2012

Realidades extrañas

Paradojas de la vida:
Hay parejas que quedan mejor como amigos y hay amigos que quedan mejor como parejas...


miércoles, 15 de febrero de 2012

14 de febrero

No necesité este día para darme cuenta de lo que tengo a mi lado, de esa persona que está cuando nadie está, de aquella que ríe y llora a la par que yo... Es esa persona que siempre soñé, aquello que en tantos sueños anhelé... Aprendí a olvidar a su lado, a reír de la adversidad y a besar al destino. Un 14 de febrero. Una cena. Unas risas. Una sonrisa que logra paralizar cada músculo de tu ser. Un beso que es captado por un flash. Una experiencia nunca pensada. Deseo. Hacer el amor a la luz de la luna. Un refresco. Un baile. Y más, muchas más risas. Alguna caricia perdida entre la música. Dejamos el frío que helaba cada sentido en el asiento trasero del coche y nos quedamos con el calor que emergía de nuestros cuerpos. Nos quedamos con esa mirada llena de ilusión, de querer más, del deseo de que la noche sea eterna entre nosotros, de que la distancia entre su cuerpo y el mío no sea más que un par de milímetros.


Y de repente me da por pensar, por pensar en lo que nos queda, en la juventud que poseemos, en que si queremos podemos tener todo si así lo deseamos. Escaparnos, escaparnos algún paraje precioso, perdido, perdernos y encontrarnos abrazados. Simplemente dejarnos llevar, que todo suceda, que el tiempo no sea el enemigo que nos acuse de este amor. Amor fugaz, amor eterno, que el destino ponga la fecha límite o mejor, que no haya un límite establecido.
Fue así como todo mi mundo cambió, como de una lágrima, a lo largo de los 8 meses, me enseñó a sonreír, a dejar un pasado fustrado allí a lo lejos y que, ahora, cuando lo recuerde no me duela. Sólo él fue capaz de aguantar al borde del precipicio los fuertes vendavales, él, fue él, con el que espero seguir sintiendo cada momento.
Que pase el tiempo... Que pase el tiempo junto a ti.

jueves, 9 de febrero de 2012

La felicidad no dependerá de nadie

Y fue así de repente cuando decidí ser feliz. Acepté la realidad, acepté cada roto de mi corazón como una enseñanza que me dio la vida y seguí adelante. Me atreví a volver a sonreír, de luchar por los sueños que había dejado apartados, volví a ser esa niña que se perdió en la oscuridad de una noche fría.
Ahora todo parecía de un color... No sabría como explicarlo, es como el mejor color, el más bello, el nunca inventado, aquel que te da fuerzas, energías. No temía al nuevo día ni a la eterna felicidad. Ahora ya no despierto pensando en ti, no ya no, ya eres un recuerdo, quizás sigas latente en mi interior, no puedo negar que te tu imagen aparezca en mi mente como un flash, que quizás añore esos pequeños momentos que un día cualquiera me llegaste a regalar. Sí, pero no echo de menos tus besos, ni tus caricias, todo eso lo dejé en ese libro que cerraste con rabia. Allí quedó marchito mi amor por ti, las lágrimas quedaron plasmadas en cada hoja, las sonrisas esparcidas por cada línea que escribí con las manos que fueron cómplices de tu cuerpo. Dejé atrás todo ese cariño que invertí en ti, todas esas dedicatorias que no leíste, todas las fotos quedaron rotas por alguna calle de Montijo.
Simplemente tenía que ver que la felicidad se puede encontrar en cualquier rincón de esta ciudad, que la luna si yo quiero puede brillar en cualquier anochecer y que mi sonrisa no tiene que depender de nadie, sólo de mí.
Hoy me toca ser feliz, a mí, a esta pequeña niña que un día era capaz de dejar todo por un roce de manos. Hoy nuestra estrella se apagó. Hoy ya nada renacerá, ya no.

lunes, 6 de febrero de 2012

Gané perdiéndote

Él ha sabido esperarme en la oscuridad de mi vida, ha sabido callar y soportar mil y una tempestades que mi mundo sin querer le mandaba. Aprendió a esperar con miedo pero con mucha decisión; hacia que la inseguridad que poblaba su mente fuera desvanecida por mis besos tranquilizadores.
Supo hacer callar cada tic-tac marcado por el reloj, esos tic-tac que le marcaban la distancia entre su corazón y el mío. Silencios, penumbras, lágrimas. Aprendió a ser fuerte a mi lado, a luchar cuando de verdad se desea algo.
Él es como yo, luchó hasta el final, la única diferencia es que mi lucha, el tiempo que invertí en ella, mis años de adolescencia, las sonrisas que sólo se regalan una vez, los momentos especiales fueron todos vertidos en un gran abismo... Me derrumbaron, perdí la batalla, la guerra por la que había dado todo me venció, a mí, una pobre niña que no le quedaba ya nada... Pero sí, miré a mi lado y estaba él, mi luchador, quien siempre estuvo y estará.
De él aprendí que los sueños si pueden hacerse realidad, que merecen la pena unas lágrimas por una eternidad de sonrisas juntos.
A veces se gana, otras se pierde... Y yo, perdiéndote gané, lo gané a él.

jueves, 2 de febrero de 2012

Princesa

Princesa de todo y de nada, princesa sin corona. Princesa que sabe lo que quiere. Princesa que lucha y pierde todo lo que sueña. Princesa con miedo, inseguridad. Esa loca, extrovertida, alegre, con la mirada perdida cuando la hieren. Es ella, esa princesa que llora cuando le hace falta algo o alguien, cuando él le hace falta. Aquella que sufre en silencio y llora al compás de una canción que ya no dice nada. Princesa de todo lo que sola construyó a lo largo de años, princesa de la destrucción en un segundo del mundo. Princesa que odia, ama, guarda rencor, rabia en su interior. Princesa que pisa fuerte con los tacones, su vestido, quizás demasiado corto y un pintalabios que dice que esta noche es de ella. Princesa destrozada, hundida. Aquella que no olvida, que no perdona, que vive con ello. Princesa capaz de recordar palabras que chocan en el pecho creando un estado de ansiedad. Ella, es ella la que al anochecer no puede conciliar el sueño entre llantos. Aquella que nunca tuvo todo pero sentía que era suficiente con soñarlo. Aquella que quiso y no quisieron, aquella a la que amaron y no amó, aquella que acarició sin querer y acarició con tal deseo de que nunca finalizara ese momento. Princesa que daña, que duele a cada palabra que rompe con su boca. Princesa maliciosa que jugó a tener una corona que perdió y que alguno intentó encontrar. Es esa que no vio en aquel que la quiere todo lo que ella necesitaba y quiere a alguien que nunca le hizo falta en su vida. Aquel que si hubiera querido le hubiera dado más de lo que ella nunca imaginó pero no podía o eso quería creer ella. Una princesa que nunca fue la princesa feliz que todos deseaban. Valiente, decidida. Es ella. Capaz de sonreír y llorar a la vez. De sufrir y amar. De pelear contra la adversidad. De reír ante su sonrisa maliciosa. De hacer el amor con alguien que nunca pensó. De probar de todo y a la vez nada. De hacer locuras. Así es ella. Espontánea, a veces no piensa, otras piensa demasiado. Es la única capaz de amar sobre todas las cosas. Esa princesa que miente por amor, la que engaña. Aquella que le enseñaron que una promesa viene de la mano de una mentira. Aquella que aprendió que un "ya te llamo luego" es un "ni sueñes que te voy a llamar, pero con eso eres feliz". Es esa princesa que aprendió a callar todo lo evidente, todo lo que con el tiempo había aprendido, aquello de lo que se dio cuenta y no quería admitir. Aquella a la que le decías "no, hoy no salgo, estoy enfermo" y te veía por ahí sin quererlo. Princesa con la que jugaste al "te tengo cuando quiero". Esa que siempre sabía hacerse la tonta. La princesa que conoció a alguien que supo aceptarla y quererla con sus defectos. Esa a la que quieren por lo que es. Aquella dulce princesa que escuchó un "te quiero" sincero de unos labios que deseaban que fueran los tuyos. Esa que te dibujaba en otro cuerpo, en otras manos... Princesa que vio en los ojos de otro lo que ella sufrió por ti. Esa pequeña princesa que sintió la necesidad de abrazar como tú nunca hiciste con ella cuando le dañabas. Princesa por la que no merecía la pena llorar quizás. Princesa triste, con la sonrisa cansada. Pero ya ves, aquí sigue, fuerte, con menos miedos que nunca, con una sonrisa en el rostro, con unas amigas que saben hacerle reír como nunca, por ellas que sé que nunca le faltaran y por quien día a día le devuelve la vida, la hace sentir que si merece la pena vivir el instante. Esas personas le enseñaron que quizás tú, querido, nunca supiste valorar todo lo que podía hacer por ti, por tanto y tan poco te escribe.
Por esta princesa destronada, sin corona pero con más ganas de luchar que nunca, porque en esta guerra le has ganado, pero queda toda una vida para la revancha.
Esa princesa, esa niña que reía en cada atardecer, yo, la peque.

Aquella que no va a dejar que nada la destruya, ni siquiera tú. Aquí estoy, no lo olvides; yo no te olvido.

miércoles, 1 de febrero de 2012

No hay nada que contar

Duele saber que estás con otra, que todo mi esfuerzo fue en vano...
Duele ver estos años perdidos...
Duele que te hayas ido de mi vida para siempre...

 
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