♥ ѕєgυι∂σяєѕ ♥

sábado, 31 de diciembre de 2011

31 de diciembre

Sí, lo reconozco yo soy de esas que aún mantienen la esperanza de que el 31 de diciembre las 23:59 les llegue un sms de esa persona y les diga: "Quiero un 2012 contigo". Sí, soy de esas que con ese mínimo hecho sería la más feliz, aunque sé que no llegará ningún sms que diga eso, ni a las 23:59 del 31, ni a las 3:05 del 1 de enero...
Imaginar y ponerme a pensar que hubiera podido ser bonito si hubieras querido. Imaginar tantos planes que nunca llegaran a cumplirse, tantos regalos que nunca compraré para entregarte, tantos "te quiero" que nunca te podré decir mirándote a los ojos mientras se me escapa esa sonrisa de tonta, tantas reconciliaciones después de ese enfado que nunca sucederán, tantas noches en tu cama que jamás llegaran, tantas escapadas a lugares perdidos que nunca haremos...
Tanto, hubiera sido tanto que me cuesta imaginar... ¿Imaginar para qué? ¿Para darme cuenta de lo que nunca tendré? No me importa que otro me ponga el cielo a mis pies, yo, lo quiero a él, ese que es capaz de subirme al cielo en un segundo con una mirada como tan capaz de hundirme en el más profundo infierno con un silencio... Es él, no quiero a otro mejor. Quiero que sea él quien me ayude en mis peores días y que comparta esos días de verano que quedan por venir. Quiero que sea él quien me coja de la mano y me muerda el labio. Quiero que sea él que me diga "peque" porque ninguno podrá ser como él.
Simplemente porque yo me enamoré de él, con sus defectos, con sus virtudes y lo quiero así, con su sonrisa pícara, con esa mirada que consigue volverme loca una vez más, con sus manos traviesas, con sus mordiscos...
Nadie nunca podrá llegar a significar lo que tú eres para mí.
Recuerda... Dije que sería para siempre y, ¿sabes? Nunca es tarde para que juntos volvamos a contar porque yo, nunca lo dejé de hacer.


PD: 949 días desde entonces...

miércoles, 28 de diciembre de 2011

365 días atrás

Es tan sencillo como echar la vista atrás un momento.
Atrás han quedado 365 días, demasiados largos quizás o quizás no, no lo sé.
Atrás se han quedado miles de lágrimas que sin querer se han aprendido el camino desde su nacimiento hasta donde mueren, en la comisura de unos labios frágiles.
Miles de instantes fugaces que quedaran en el recuerdo, algunos por la buena sensación que dejó en nuestro ser, otros, por la amarga despedida que nos dieron.
Otras tantas equivocaciones que ahora quedan atrás, en ese camino que ya hemos recorrido.
Amistades que con el pasar del tiempo se desvanecieron, otras que en cambio se han fortalecido por el día a día.
Besos robados, dados, regalados, apasionados. Besos por el cuello, la espalda, la mano, la mejilla, la frente, la barriga. Besos tuyos, suyos.
Abrazos que faltaron en el momento adecuado.

Atrás de esta historia quedaron las mentiras que algún dá llegué a creerme, junto a esa hipocresía que está tan presente, por desgracia, en nuestra vida.
Una mano que me ayudó sin haberlo imaginado y unas cuantas que nunca lo hubieran hecho.
Dejo en este 2011 ese escondite que en tantos momentos de soledad me salvaba, esa canción que acompañaba el caer de mis lágrimas sobre la almohada.
Ese amor que nunca dejó de latir en mi corazón, pero no dejó mis ganas de seguir, de luchar por él.
Tiro al vacío aquellas personas que me han fallado y que aún así fueron cobardes frente a mí. Con ellas deshecho cada pedazo de desilusión que bordaron a causa de los desengaños y desplantes.




Pero me quedo con esas sonrisas que alegraban cada amanecer. Me quedo con el abrazo de mi hermana que tantas veces logró salvarme aún sin saberlo ella. Me quedo con mis amigas, con esas que sé que siempre estarán a mi lado. Me quedo con las ganas de verte en este 2012 a mi lado. Me quedo con esa noche estrellada que pasé junto a ti. Me quedo con las palabras exactas en el momento adecuado. Me quedo con las lágrimas de felicidad. Me quedo con esa foto que grabó ese momento tan importante. Me quedo con el sabor dulce de tus labios recorriendo mi cuerpo. Me quedo con aquello que no pudimos vivir. Me quedo con tantos sueños que no llegaron a cumplirse.

Me quedo con las nuevas ilusiones, las nuevas metas, las nuevas risas... Pero con lo que realmente quiero empezar este nuevo año es con vosotros, aquellos que siempre estuvieron a mi lado.

Dejo atrás 365 dias y un adiós.

martes, 27 de diciembre de 2011

Una sonrisa es esencial

Nunca dejes caer una lágrima por aquellas personas que no conocen el valor de tu sonrisa.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Caminar hacia los sueños


Nunca fui de esas personas que abandonan sus sueños cuando, de repente, nada sale como esperabas. Tampoco soy de aquellas que desean lo mejor, desean el mundo a sus pies. Soy de aquellas otras, de las que saben que si quieres algo de verdad debes luchar hasta el final, que la guerra dura mucho y que por una batalla perdida no hay que rendirse.
Aprendí que si persistes en tu sueño, quizás, lo logres alcanzar. En cambio, si a mitad de camino lo dejas atrás porque crees que es imposible nunca llegarás a cumplir ningún sueño porque siempre lo verás inalcanzable por algún porqué.
Nunca me rendí ante la adversidad, no me importaron los moratones en las rodillas por las caídas sufridas, me importaba el final, la meta, mi sueño... Aquel que al empezar lo ves tan lejos y al cabo del tiempo consigues vislumbrarlo entre la multitud.
Y es que ahí está la virtud, en saber esperar, en saber en qué punto debes parar, porque no puedo negar que si algo hace demasiado daño es mejor dejarlo, pero sino hay que perseguirlo hasta atraparlo con el poder de tus sueños, ese que un día utilizaste para ponerte tus propias metas... Y viajar por ese maravilloso mundo en el que todo es posible y elegir, elegir bien tu destino, ese que un día alcanzaras.
Y al final, ves que está ahí, que lo tocas, que es tuyo y es entonces, cuando todo vuelve a empezar.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Tuyo y mío

Son 930 días los que transcurrieron por nuestras vidas después de aquella primera tarde.
Fue esa misma tarde en la que todo comenzó, una simple sonrisa, un roce de manos, dos besos, tú y yo. Y así fue, que desde aquel instante hemos vivido momentos felices, momentos que olvidar, momentos para recordar, momentos tristes, momentos apasionados, momentos de celos, momentos de querer dejarlo todo, momentos de enfados, momentos de nosotros dos.
Junto a tus brazos aprendí que la luna nos mira de reojo cuando estamos juntos. Contigo me di cuenta de que hay estrellas que brillan con más intensidad, como la nuestra. A tu lado supe lo que era el dolor de amar sin ser amado, de esperar sin agotar esperanzas. Fue contigo con quien aprendí a luchar por lo que de verdad quería y a nunca dejarme ganar.
Hoy fue uno de esos instantes en los que el tiempo estaba ágil y se fue tan rápido como vino, fue apasionado, sencillo, nuestro.
Tuyo y mío.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Y estar así, siempre, atada a ti.


Por ti sería capaz de hacer la locura más grande jamás pensada. Por ti, por estar contigo tan sólo un segundo más de mi vida. No podría explicar mediante palabras la sensación que recorre todo mi cuerpo cuando tus manos rozan tan sólo un milímetro de mi piel, sería como si una ráfaga de aire te envolviese, pero sin hacerte daño, dándote libertad, sintiendo que "alrededor" es sólo una palabra inverosímil, que ahora estás tú y sólo tú pero con una diferencia, que él también estaba conmigo.
Por un momento él me abraza, me agarra de esa forma que sólo el sabe, que me hace olvidar todo, me transmite paz, alegría. Y después están sus manos, suaves, esas que conozco a la perfección, que tantas veces las sujeté deseando no soltarlas jamás pero llega un momento que las debo dejar y es entonces cuando todo parece terminar, aunque en el fondo sé que habrá una vez más, pero siempre existe el miedo de no volver a tenerlo así, como siempre, junto a mi. Las agujas del reloj van aceleradas, o al menos eso me parece a mí, van al ritmo de sus besos, acelerados, apasionados, parece como si el reloj le marcara el ritmo a seguir, y sus manos, dueñas de mi cuerpo... Era suya y él, lo sabía.
Es así, no me importaría gastar el resto de mis días en besarte la mejilla, en acariciar tus frías manos para así darles el calor que a veces anhelan, en hacerte reír, en darte de mí lo mejor haciendo que seas feliz... Con gusto daría todo lo que tengo para que al pasar de los años, al abrir los ojos cada mañana encontrara tu sonrisa a mi lado.
Y estar así, como esta noche, siempre, atada a ti.

 
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